Fenómeno de El Niño: cuando el clima impacta la salud

Calor, sequías, inundaciones y cambios en los mosquitos pueden aumentar distintos riesgos sanitarios. Conocerlos ayuda a prepararse y prevenir.

El Fenómeno de El Niño puede modificar lluvias, temperaturas y disponibilidad de agua, con efectos importantes sobre la salud de millones de personas.

Este fenómeno climático ocurre cuando las aguas superficiales del Pacífico central y oriental se calientan más de lo habitual. Sus efectos pueden extenderse durante varios meses.

Actualmente, la Organización Panamericana de la Salud advierte que El Niño puede aumentar distintos riesgos sanitarios en las Américas.

Las consecuencias no son iguales en todos los países. Algunas regiones pueden enfrentar sequías, mientras otras reciben lluvias intensas o inundaciones.

Más calor y mayor riesgo de deshidratación

Uno de los efectos más directos del Fenómeno de El Niño es el aumento de las temperaturas en determinadas regiones.

Los días muy calurosos pueden favorecer deshidratación, agotamiento por calor y golpes de calor.

Niños, adultos mayores, embarazadas y personas con enfermedades crónicas requieren especial atención durante estos episodios.

Beber agua con frecuencia, buscar sombra y evitar actividades intensas durante las horas más calientes puede reducir riesgos.

También conviene prestar atención a mareos, debilidad, dolor de cabeza, confusión o temperatura corporal elevada.

Dengue y otras enfermedades transmitidas por mosquitos

Los cambios en temperatura y lluvias también pueden modificar las condiciones donde se reproducen los mosquitos.

Esto puede afectar la transmisión de dengue, Zika y otras enfermedades transmitidas por vectores.

La OPS señala que los episodios de El Niño han estado relacionados históricamente con cambios en el riesgo de estas enfermedades.

Además, durante periodos de escasez de agua, muchas familias necesitan almacenarla.

Los recipientes descubiertos pueden convertirse en criaderos de mosquitos si no se manejan correctamente.

Por eso, conviene mantener depósitos tapados, eliminar agua acumulada y revisar regularmente patios y jardines.

Menos agua también puede significar más enfermedades

Las sequías prolongadas pueden reducir la disponibilidad de agua segura para consumo, higiene y preparación de alimentos.

Esto puede aumentar el riesgo de enfermedades transmitidas por agua o alimentos contaminados.

Lavarse las manos, conservar correctamente los alimentos y utilizar agua segura se vuelve aún más importante durante estas situaciones.

Las inundaciones también representan un riesgo. El agua contaminada puede afectar fuentes de abastecimiento y sistemas de saneamiento.

La OPS analiza estos riesgos para las Américas dentro de su vigilancia de El Niño.

Incendios y problemas respiratorios

El calor intenso y la sequedad pueden favorecer incendios forestales en algunas regiones.

El humo contiene partículas pequeñas que pueden irritar ojos, nariz y vías respiratorias.

Las personas con asma, enfermedades pulmonares o problemas cardiovasculares pueden ser especialmente sensibles.

Durante episodios de humo intenso, conviene reducir actividades al aire libre y seguir las recomendaciones de las autoridades locales.

El impacto también llega a la alimentación

El Fenómeno de El Niño puede afectar cultivos, disponibilidad de agua y producción ganadera.

La FAO advierte que los episodios fuertes pueden aumentar el riesgo de pérdidas agrícolas y afectar la seguridad alimentaria.

El Corredor Seco de Centroamérica figura entre las zonas donde existe especial preocupación por posibles sequías agrícolas.

Cuando disminuyen las cosechas, algunos alimentos pueden escasear o aumentar de precio.

Esto puede dificultar el acceso a dietas variadas y nutritivas, especialmente en hogares con menos recursos.

Los servicios de salud también pueden verse afectados

Inundaciones, incendios o sequías severas pueden dificultar el transporte y dañar infraestructura.

Centros de salud, carreteras y sistemas de agua pueden sufrir interrupciones.

Esto complica el acceso a medicamentos, consultas y atención de emergencia en comunidades vulnerables.

Por eso, la preparación sanitaria forma parte importante de la respuesta ante El Niño.

Qué puedes hacer para reducir riesgos

Aunque no es posible evitar el Fenómeno de El Niño, algunas medidas ayudan a reducir su impacto en la salud.

Mantén reservas seguras de agua, elimina criaderos de mosquitos y presta atención a las alertas meteorológicas.

Protege especialmente a niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas durante periodos de calor intenso.

También conviene revisar la calidad de los alimentos y evitar consumir agua de origen dudoso después de inundaciones.

El Fenómeno de El Niño demuestra que clima y salud están estrechamente relacionados.

Comprender estos riesgos permite prepararse mejor y actuar antes de que una emergencia afecte la vida cotidiana.


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