Sarampión

Descubre qué es el sarampión, cómo se transmite, cuáles son sus síntomas y complicaciones, y por qué la vacunación es clave para su prevención

El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta principalmente a niños.

A pesar de los esfuerzos de vacunación, en los últimos años se han observado brotes significativos en las Américas, en países como Argentina, Canadá, Estados Unidos y México.

¿Qué es el sarampión?

El sarampión es una infección causada por un virus del género Morbillivirus. Se transmite por contacto directo y por el aire, a través de gotículas respiratorias.

El virus puede permanecer activo y contagioso en el aire o en superficies infectadas durante varias horas. ​

Síntomas del sarampión

Los síntomas del sarampión suelen aparecer entre 10 y 14 días después de la exposición al virus. Los principales síntomas incluyen:

  • Fiebre alta.​
  • Tos seca
  • Congestión nasal
  • Conjuntivitis (ojos rojos e inflamados)
  • Pequeñas manchas blancas en la cara interna de las mejillas (manchas de Koplik).​
  • Erupción cutánea que comienza en la cara y se extiende al resto del cuerpo.​

Estas manifestaciones pueden variar en intensidad y, en algunos casos, llevar a complicaciones graves. ​

Tratamiento del sarampión

No existe un tratamiento antiviral específico para el sarampión. El manejo de la enfermedad se centra en aliviar los síntomas y prevenir complicaciones. Las medidas incluyen:​

  • Reposo adecuado.
  • Uso de medicamentos para reducir la fiebre y aliviar el malestar general.​
  • Hidratación con abundantes líquidos.​
  • Suplementación con vitamina A en niños, ya que puede disminuir la gravedad de la enfermedad.​

Es fundamental el monitoreo médico para detectar y tratar oportunamente posibles complicaciones. ​

Prevención del sarampión

La vacunación es la estrategia más efectiva para prevenir el sarampión. La vacuna triple viral (SRP) protege contra el sarampión, la rubéola y las paperas. Se administra en dos dosis:​

  • Primera dosis: entre los 12 y 15 meses de edad.
  • Segunda dosis: entre los 4 y 6 años de edad.​

Es esencial que los niños reciban ambas dosis para garantizar una protección completa. ​

Información sobre la vacuna SRP

La vacuna SRP es una combinación de virus vivos atenuados que inducen una respuesta inmunitaria sin causar la enfermedad.

Es segura y altamente efectiva. Además, ha contribuido significativamente a la reducción de casos de sarampión a nivel mundial. ​

Factores de riesgo del sarampión

Algunas condiciones aumentan la probabilidad de contraer sarampión o de desarrollar complicaciones graves. Entre los principales factores de riesgo se encuentran:

  • Falta de vacunación: No recibir la vacuna SRP aumenta significativamente el riesgo de infección.
  • Viajes a zonas con brotes activos: Las personas que visitan regiones con alta incidencia de sarampión tienen un mayor riesgo de exposición.
  • Sistemas inmunodeprimidos: Personas con VIH/SIDA, desnutrición o enfermedades autoinmunes tienen mayor probabilidad de sufrir complicaciones graves.
  • Deficiencia de vitamina A: Se ha asociado con una evolución más severa del sarampión y un mayor riesgo de complicaciones.
  • Edad: Los niños menores de cinco años y los adultos mayores tienen más probabilidades de presentar complicaciones severas.

¿Quiénes necesitan un refuerzo de la vacuna SRP?

En general, las dos dosis de la vacuna SRP proporcionan inmunidad de por vida contra el sarampión. Sin embargo, ciertas circunstancias pueden requerir una dosis de refuerzo:​

  • Viajes internacionales: Personas que viajan a áreas con brotes activos de sarampión deben asegurarse de estar completamente vacunadas. Los niños de 6 a 11 meses que viajan deben recibir una dosis adicional antes del viaje. ​
  • Trabajadores de la salud: Deben tener evidencia de inmunidad, ya sea por vacunación o por haber padecido la enfermedad. En caso contrario, se recomienda la vacunación. ​
  • Personas nacidas entre 1957 y 1968: Aquellos que recibieron vacunas inactivadas, menos efectivas, podrían necesitar una dosis adicional. ​

Complicaciones del sarampión

El sarampión puede derivar en complicaciones graves, especialmente en niños menores de cinco años, adultos mayores y personas con sistemas inmunológicos debilitados. Algunas de las complicaciones más comunes incluyen:

  • Neumonía: Es la principal causa de muerte asociada al sarampión en niños pequeños.
  • Encefalitis: Inflamación del cerebro que puede provocar convulsiones, daño neurológico permanente o la muerte.
  • Otitis media: Infección del oído que puede llevar a pérdida de audición temporal o permanente.
  • Diarrea severa y deshidratación: Puede afectar a los niños, debilitando su estado general de salud.
  • Panencefalitis esclerosante subaguda (PESS): Trastorno neurológico raro pero mortal que puede desarrollarse años después de la infección.

La atención médica temprana y la vacunación son fundamentales para prevenir estas complicaciones y reducir la mortalidad asociada.

Es aconsejable consultar los registros de vacunación y, en caso de duda, recibir una dosis adicional, siempre y cuando no se pertenezca a grupos que no pueden recibir vacunas vivas, como personas inmunodeprimidas o embarazadas.

Además, es esencial consultar con un médico antes de vacunarse.

Hay que tener presente que el sarampión sigue siendo una amenaza en las Américas debido a la disminución en las tasas de vacunación.

Por lo tanto, la mejor estrategia para prevenir su propagación es garantizar que la población reciba las dosis adecuadas de la vacuna SRP. Así como mantener una vigilancia epidemiológica activa.

La información y la prevención son clave para erradicar esta enfermedad.


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